¿Es posible capturar el alma de México en una hacienda y las páginas de un libro?

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Ubicado en La Noria, Xochimilco, en una finca colonial del siglo XVI que pasó de casona a cuartel militar, tras 6 años con sus puertas cerradas, la reapertura del Museo Dolores Olmedo nos devuelve uno de los oasis culturales más impresionantes del sur de la Ciudad de México. Caminar nuevamente por los jardines del Museo Dolores Olmedo, rodeados de patos, xoloitzcuintles, pavoreales y la imponente arquitectura colonial, despierta la fascinación por la mujer que lo hizo posible: Dolores Olmedo Patiño.

Para entender la magnitud de este espacio, no basta con admirar sus muros; hay que sumergirse en la pluma de Elena Poniatowska en su libro Dolores Olmedo y Diego Rivera. Retratos. En esta obra, Poniatowska desmenuza con maestría la figura de una mujer excepcional: una auténtica empresaria self-made mexicana en una época dominada por hombres, cuya audacia en los negocios y visión filantrópica la convirtieron en una de las mayores mecenas del arte del siglo XX.

De la amistad al mecenazgo: La historia detrás de los muros

La guardiana de Diego y Frida

Dolores fue mucho más que una coleccionista; fue la confidente incondicional de Diego Rivera hasta sus últimos días. La hacienda resguarda la mayor colección privada de obra del muralista y un acervo fundamental de Frida Kahlo. Como bien retrata Poniatowska al plasmar la relación entre el pintor y la mecenas:

“Diego sabía que en manos de Lola sus cuadros no se dispersarían jamás. Ella fue la roca donde su obra encontró refugio seguro.”

Una mujer adelantada a su tiempo

El libro ilustra cómo Dolores construyó su propio imperio financiero desde la industria de la construcción y los bienes raíces, combinando una férrea disciplina con un amor desbordado por las tradiciones populares, el barro y la talavera. En las entrevistas recopiladas por Elena, la propia Lola afirmaba con orgullo:

“Yo no le debo nada a nadie; todo lo que tengo lo hice trabajando con mis propias manos y mi cabeza.”

La casa museo como extensión de su personalidad

Cada rincón de la hacienda refleja la personalidad vibrante de Olmedo: el contraste entre la vegetación exuberante, las piezas prehispánicas y el arte novohispano. Visitar el recinto mientras se leen las anécdotas de Poniatowska permite ver las habitaciones no como salas de exhibición fría, sino como el escenario donde convivieron leyendas de la cultura mundial.

 

¿Por qué te dejará el corazón alegre?

Porque redescubrir a Dolores Olmedo a través de su museo y de la literatura es celebrar la fuerza, la determinación y la generosidad de una mexicana extraordinaria que dedicó su fortuna a preservar el patrimonio para todos nosotros.

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Celebrando a Frida Kahlo: Tres libros para descubrirla a través de las letras

Cada año, el aniversario del nacimiento de Frida Kahlo inunda las redes con sus icónicos autorretratos, flores y frases virales. Pero más allá de la “Fridamanía” y de la biografía trágica que casi todo el mundo conoce, existe una Frida que se descubre mejor entre las páginas de los libros: la mujer de apetito voraz por la vida, la que amaba la gastronomía y la lectora empedernida de Coyoacán.

Si quieres conectar con su verdadero espíritu protector y creativo, te aseguro que estas tres recomendaciones te van a dejar con el corazón alegre y una perspectiva completamente renovada de la artista.

Tres lecturas esenciales para mirar a Frida con otros ojos:

  • “La cocinera de Frida” (Florencia Etcheves): Esta maravillosa novela nos adentra en el universo íntimo de la Casa Azul a través de los ojos de Nayeli, una joven tehuana, que huyendo de su lugar de origen, se convierte en la cocinera y confidente de Frida.  

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La cocinera de Frida - Florencia Etcheves | PlanetadeLibros

  • “La mesa herida” (Laura Martínez-Belli): Un viaje fascinante en forma de thriller histórico que gira en torno al misterio de la pintura más grande y enigmática de Frida, desaparecida en 1955. Lo maravilloso de esta novela es cómo entrelaza la traición y el dolor que inspiraron a Frida a crear el cuadro en México, con la historia de una mujer atrapada en el engranaje de la Rusia soviética profunda —lugar donde la obra llegó para una exposición y se perdió—. Una conexión brillante entre el misticismo mexicano y los fríos secretos del bloque comunista.

Frida Kahlo pintando La mesa herida, 1941.

La mesa herida - Laura Martínez-Belli | PlanetadeLibros

 

  • “Hojas de hierba” (Walt Whitman) – Un tesoro de su propia biblioteca: Para conocer a alguien, hay que saber qué lee. En los anaqueles protegidos de la Casa Azul descansa un ejemplar de este clásico de la poesía que Frida leyó, subrayó y atesoró. La poesía de Whitman celebra la libertad, el cuerpo, la resiliencia y la conexión universal con una energía elemental que vibraba en perfecta sintonía con Frida:

“Me celebro y me canto a mí mismo, y lo que yo asuma tú también habrás de asumir, pues cada átomo mío es también tuyo. Vago al azar e invito a vagar a mi alma… Naturaleza sin freno, original energía.”

HOJAS DE HIERBA : Whitman, Walt: Amazon.com.mx: Libros

¿Por qué te dejarán el corazón alegre? Porque estas páginas nos devuelven a una Frida viva, apasionada y libre, recordándonos que su mayor obra de arte no fue solo lo que pintó en los lienzos, sino la forma tan profunda en la que decidió experimentar la vida y la literatura.