Los rótulos no deben morir!!!

Los rótulos no deben morir

😍😱🌮

Por Fernando González

Si te gusta caminar por la ciudad y descubrir historias pintadas en los puestos, paredes, etc., esta exposición es para ti. “Los rótulos no deben morir” es una invitación directa a mirar de nuevo esos letreros que muchas veces ignoramos, pero que están llenos de oficio, identidad y memoria urbana mexicana.

La muestra reúne cerca de cien piezas que celebran el rótulo como lenguaje visual y herencia viva de la ciudad. Con la curaduría de Quetzalcóatl Molina —promotor y gran defensor del rótulo— el recorrido se organiza en cinco núcleos que funcionan como paradas obligadas: Los Pulques, La Fotografía, El barrio de Tepito, Los rótulos en Tepito y Los nuevos rotulistas. Todo dialoga entre lo histórico y lo contemporáneo.

El día en que amanecimos grises: adiós a los rótulos en la Cuauhtémoc

Uno de los espacios más atractivos es el apartado fotográfico, donde se presentan imágenes de autoras y autores que han documentado estos lenguajes urbanos a lo largo del tiempo  como Graciela Iturbide, los Hermanos Mayo, Nacho López y Mariana Yampolsky.

El recorrido se completa con obra rotulista realizada con técnicas que van del pincel al aerosol y el aerógrafo, demostrando que este oficio no se quedó en el pasado. Desde las primeras décadas del siglo pasado —con fotografías de Yolanda Andrade, Tina Modotti— hasta el rótulo actual que vive en puestos de comida y se cuela en otras expresiones artísticas, la exposición deja claro algo: el rótulo sigue muy vivo.

Por qué son importantes los rótulos de la CDMX de la voz de los locatarios.

¿Dónde y cuándo lanzarte a verla? La cita es en la Galería José María Velasco, ubicada en Peralvillo no. 55, Colonia Morelos, Alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México. Puedes visitarla del miércoles 17 de diciembre de 2025 al domingo 5 de abril, de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas. Y sí, el mejor dato de todos: la entrada es libre.

Así que ya sabes: date una vuelta, lleva tiempo y curiosidad, y prepárate para salir con ganas de mirar los rótulos de la calle como si fueran pequeñas obras de arte. Porque en esta ciudad, hasta las letras cuentan historias.

 

El regreso a los ingredientes ancestrales (y por qué todos están hablando de esto)

❤️🌮😍

Por Fernando González

 

Si últimamente has visto más chapulines en menús, pan de masa madre por todos lados o restaurantes presumiendo de dónde viene cada jitomate, no es coincidencia. La gastronomía mexicana está viviendo un regreso a sus raíces, pero con un giro muy actual.

Del mercado al plato: la fiebre del kilómetro cero

Cada vez más restaurantes apuestan por el famoso kilómetro cero: ingredientes comprados directamente en mercados locales, huertos urbanos y hasta chinampas. ¿El resultado? Platillos más frescos, sabores más intensos y una conexión real con productores locales. Comer rico, apoyar a la comunidad y cuidar el planeta… todo en el mismo plato.

El regreso a los ingredientes ancestrales (y por qué todos están hablando de esto)

Insectos que ya no dan miedo (y sí mucha hambre)

Los insectos dejaron de ser “exóticos” para convertirse en superfoods con estilo. Chapulines, escamoles y hormigas chicatanas ya aparecen en tacos, salsas y hasta en menús de brunch. Son nutritivos, sostenibles y, bien preparados, sorprendentemente deliciosos. Spoiler: no saben raro, saben a México.

El regreso a los ingredientes ancestrales (y por qué todos están hablando de esto)

Masa madre everywhere

El pan artesanal vive su mejor momento. La masa madre —esa fermentación lenta y paciente— se ha convertido en protagonista en panaderías de CDMX, Guadalajara y otras ciudades. Pan crujiente por fuera, suave por dentro y con sabor real, no ese que desaparece a los cinco minutos. Aquí el pan vuelve a ser experiencia, no solo acompañamiento.

El regreso a los ingredientes ancestrales (y por qué todos están hablando de esto)

Comer con historia

Este regreso a los ingredientes ancestrales no es nostalgia: es una forma de comer más consciente, sabrosa y conectada con nuestras tradiciones. Porque a veces, para innovar, solo hay que mirar un poquito hacia atrás… y darle una mordida.