Luis Enrique Erro: El astrónomo que habitó el funcionalismo y soñó con la piel del cielo

Luis Enrique Erro

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Hoy, 7 de enero, celebramos el natalicio de un visionario. No solo fundó el Observatorio de Tonantzintla en Puebla, sino que se convirtió en el protagonista espiritual de una de las novelas más bellas de la literatura mexicana contemporánea. Luis Enrique Erro fue el hombre que nos enseñó que, para los mexicanos, leer las estrellas es una herencia que llevamos en la sangre.

Luis Enrique Erro, astrónomo, retrato | Mediateca INAH

1. El científico que miraba donde otros no veían

Luis Enrique Erro no fue solo un astrónomo; fue un político, escritor y un apasionado del cosmos. Su mayor legado físico es el Observatorio Astrofísico de Tonantzintla, inaugurado en 1942. Gracias a su empuje, México se posicionó en el mapa de la astronomía mundial. Erro entendía que nuestra nación, heredera de los conocimientos mayas y aztecas, no podía dejar de mirar hacia arriba.

2. “La piel del cielo”: El giro romántico de Poniatowska

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Si quieres conocer al Erro de carne y hueso, hay que asomarse a la pluma de Elena Poniatowska. En su aclamada novela La piel del cielo, el personaje de Lorenzo de Tena está profundamente inspirado en la figura de Luis Enrique Erro.

Poniatowska no retrata la astronomía como una ciencia fría, sino como una búsqueda desesperada de respuestas. A través de este relato, exploramos la dualidad de un hombre: aquel que está tan enamorado de las estrellas que a veces olvida cómo amar en la tierra, y cómo el amor por una mujer puede ser tan vasto, inalcanzable y misterioso como una galaxia lejana.

3. El refugio perdido: Su casa diseñada por Juan O’Gorman

La pasión de Erro por el cosmos habitó incluso en su arquitectura. En la década de 1930, el emblemático arquitecto Juan O’Gorman diseñó para él una casa única en la calle Pilares, en la colonia Tlacoquemécatl (CDMX).

No era una casa cualquiera, era un bastión del funcionalismo:

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  • Un observatorio privado: La casa de Erro contaba con su propio pequeño observatorio en la parte norte. Imaginemos a Luis Enrique, en la quietud de la noche capitalina, estudiando el universo desde una estructura de vanguardia.
  • Vecindario de intelectuales: Su hogar estaba rodeado por las casas de Carlos Vallejo Márquez y Alfonso Sotomayor, divididas solo por bardas de cactus. Este grupo, junto a O’Gorman, fue clave para la fundación del Instituto Politécnico Nacional (IPN) bajo la visión de Narciso Bassols.

Un rastro que se llevó el tiempo

Como en los amores trágicos de la literatura, la casa de Erro tuvo un final prematuro. Fue demolida hacia principios de los años 40 para extender la calle Martín Mendalde. De aquel conjunto de joyas arquitectónicas (donde también vivió el diplomático Gilberto Bosques), hoy solo queda una casa en pie.

Aunque su hogar físico desapareció, su esencia persiste en el lente de Tonantzintla y en cada página de Poniatowska que nos invita a mirar hacia el infinito.

4. Plan para el fin de semana: Visita su legado

Para celebrar su vida, no hay mejor plan que visitar el Observatorio de Tonantzintla en San Andrés Cholula, Puebla. Es un sitio donde la ciencia y la historia se abrazan bajo el mismo cielo que Erro tanto amó.

“Todo lo que vemos es luz de estrellas que quizá ya no existen, pero que nos siguen guiando.” — Una reflexión que Erro y Poniatowska comparten a través del tiempo.

Observatorio de Tonantzintla abrió paso a la ciencia en México | Poblanerías en línea