¿Cómo pasamos de esto a esto?

¿Cómo pasamos de esto a esto?

😱🤯🌄

Por Fernando González

Si te dijeran “arte” hace unos siglos, probablemente imaginarías a un maestro con pincel, mezclando colores para capturar la luz perfecta o esculpiendo una figura digna de templo. Desde las pinturas renacentistas que nos hipnotizan hasta los imponentes frescos religiosos, el arte tradicional se centraba en técnica, proporción y belleza clásica — una especie de manual obligatorio del artista exitoso que todos seguían paso a paso.

¿Cómo pasamos de esto a esto?

Pero ¿y hoy? ¡Ah, el arte moderno y contemporáneo llegó a romper la fiesta! Ya no se trata solo de pintar paisajes o retratos: ahora hay arte que es experiencia, concepto y hasta provocación. Instalar objetos, jugar con ideas abstractas o incluso cuestionar qué es arte mismo se ha vuelto parte del juego.

Hoy puedes ver un museo donde conviven obras clásicas de cientos de años con instalaciones que parecen ¡otra galaxia visual! Por ejemplo, el Louvre, símbolo del arte tradicional, ahora también abre espacio para obras contemporáneas que hacen pensar (y a veces confundir).

¿Cómo pasamos de esto a esto?

Entonces, ¿cuál es el verdadero arte?

¿El que sigue reglas estrictas y belleza definida? ¿O el que nos hace decir “¿eso es arte?” con una ceja levantada? La respuesta quizá no esté en elegir uno sobre el otro, sino en reconocer que el arte siempre ha cambiado y seguirá evolucionando. Lo que hace siglos se consideraba revolucionario (como el impresionismo en su momento) ahora lo vemos con ojos admirados, así que quién sabe qué será considerado arte futuro.

Antes de cerrar el debate, vale la pena aceptar algo incómodo pero divertido: muchas veces juzgamos el arte según la época en la que crecimos. Lo que para unos es una obra maestra, para otros es “algo que también pudo haber hecho mi sobrino”. Y está bien. El arte clásico requería años de técnica; el arte actual muchas veces requiere una buena idea y el valor de mostrarla. Uno impresiona por lo que se ve, el otro por lo que hace pensar, incomodar o discutir… incluso en la sobremesa familiar o en los comentarios de redes sociales.

¿Cómo pasamos de esto a esto?

Al final, el verdadero arte podría no ser una sola cosa, sino la libertad creativa que nos hace sentir, pensar y debatir. Y mientras más diversidad haya para elegir, mejor fiesta se arma 🎉🎨