OMG! El camino de María parte III

El camino de María III

🍁 🌾 🌱

Por Khio Rym

Llegue a un pueblo donde sabia que cultivaban y en el camino esperaba ver los campos de cannabis, la imagen anhelada de ver las plantas en su máximo esplendor. En el camino no vi nada. Pase por granjas de todo uvas, fresas, vacas, cabras, alpacas pero no veía nada de marihuana.

En algunas montañas veía unas estructuras semicirculares cubiertas de plásticos pero no observe nada de lo que buscaba. En el camino empiezas a conocer gente y en mi destino estaba conocer a mi primer “granjero” de cannabis. Existen muchísimas personas que la crecen pero definitivamente hay un estereotipo de granjero. Mitad hippie mitad maleante, mitad activista mitad negociante.

 Este era un chico de 24 años, güero cabello largo, agradable aliviado, respetuoso para mi suerte, me invito a conocer su granja y a ayudar en las labores de la misma. Después de conocerlo un poco y saber que era relativamente confiable accedí. Y no cedí a conocerlo de manera romántica 😉, es una práctica común por estos lugares hacer amigos en el camino. Una vez que entendí todo el proceso comprendes que es un trabajo de mucho cuidado, que hay que saber respetar y procurar a las plantas y que definitivamente se necesita mucha ayuda.

El camino de María III

Fuimos por un camino largo, era de noche y no sabia hacía dónde iba, la mayor parte del camino era montaña, estaba ya bastante obscuro, el camino era pequeño y debido a que el granjero conocía la ruta iba a una velocidad bastante alta. Miedo? Si me cague un poco, es de esas veces que mientras estas en la situación te preguntas si tomaste la mejor decisión.

Después de una hora, un camino largo de curvas dimos vuelta en un puente, cruzamos el rio y llegamos a la “granja”. Cuando llegamos no había mucho que ver, la obscuridad de la noche me impedía ver mas allá de unos cuantos pasos, sabia que estaba en el bosque y sabia que me encontraba cerca de un rio pero la realidad es que no sabia donde estaba. Y resulto que básicamente estaba en medio de la nada o eso pensaba hasta ese momento. No había señal de celular ni internet ni llamadas ni se escuchaban vecinos o coches a la distancia.

La casa una casa “normal” entrando salió el otro hermano, y ambos eran los dueños de la propiedad. El hermano un chico de 25 años alto güero ojos azules cabello largo y bandana en la frente, ropa suelta pero con una actitud bastante agradable y confiable. Hicimos las presentaciones oficiales y entramos.La estructura de la casa era lindisima, antesala con baño y un pequeño cuarto, comedor y sala, dos habitaciones mas, cocina cuarto de lavado y terraza, marihuana colgada a lo largo de la sala y lo que debería funcionar como comedor y yo me sentía en las nubes, lo malo es que estaba hecho un cochinero. Parecía que no habían limpiado en décadas, capas de polvo, pelos de animales, las paredes del baño llenas de moho basura, latas de cerveza y lo peor el sacrilegio, marihuana tirada por todas partes. 🤷🏻‍♀️

En la sala estaba una chica argentina, que llego básicamente de la misma manera que yo, esa noche platicamos de lo clásico nuestros países, la familia. Los granjeros me enseñaron bolsas enteras de la hierba, me explicaron cómo funcionaba todo y la emoción me hizo olvidar un poco el horror de la falta de limpieza, la emoción y que estaba fumando todo lo que sacaban. 

El camino de María

Para mi buena suerte terminaron siendo personas honestas y que realmente estaban ofreciendo una amistad sincera y estando en un viaje donde no sabes si tendrás un lugar seguro donde pasar la noche agradecí tener un lugar seguro donde dormir. Al día siguiente empece a hacer lo que hacen mucho en estos lugares, empece a limpiar la marihuana. El proceso de limpiar consiste en quitarle las hojas secas para dejar la flor lista para fumar.

Suena algo sencillo pero la realidad es que es un proceso bastante difícil, que lleva su tiempo y paciencia pero estaba sentada fumando marihuana y oliéndola todo el dia así que no me queje y me propuse a aprender. El propósito era sacar una libra o 454 gramos, pero considerando que cada cogollo pesa entre .5 y 1.5 gramos, el secreto era la velocidad. Pero la velocidad cuando se es nuevo pues no siempre resulta. Había varios puntos a considerar, hay que cuidar que no se corte más de la flor, que no quede mucha vara, que no haya moho, que no haya animales, que se le quiten todas las ramitas que no son fumables. Y lo cierto es que no solo depende de ti si no tambien de la calidad del producto. Si es un producto malo las flores son frágiles, están llenas de aire, no tienen peso y muchas veces se deshacen de solo tocarlas.

Que diferencia de producto al que fume cuando empezaba. Había escuchado las historias de gente que hacia dos tres cuatro hasta 7 bolsas por dia y yo solo me imaginaba al hombre manos de tijera trabajando a mi lado para entender que eso fuera posible. Parecía fácil pero era difícil, estaba sentada por 8, 10 a veces hasta 12 horas seguidas para sacar 350 gr o a veces menos, pero bueno creo que pocos tienen la dicha de ser buenos cuando empiezan.

Estando en la granja entendí que no todo era miel sobre hojuelas, empece a escuchar y entender los peligros d este viaje, empezando porque la mayoría de granjeros tiene armas y son armas de alto calibre, que el uso de drogas fuertes es muy común en estos lugares y que no todas las personas están en sus 5 sentidos. A los días los chicos nos vemos invitaron a conocer las plantas y a mí me brillaron los ojos.

A unos 500 metros de la casa estaban las plantas, algunas en invernadero y algunas al aire libre. Nos enseñaron las diferentes clases, unas naranjas y otras moradas, las hojas con unos verdes y morados espectaculares, el olor era puro limpio delicioso. Y ahi supe que no habia errado. Que el camino era largo pero era el camino a seguir.

OMG! “El camino de María” Parte II

El camino de María

🍁🌊🌴

¿A que renuncie? Renuncie a la “seguridad” de un trabajo estable.... renuncie a una vida de comodidades.... renuncie a tener mi propio espacio... renuncie a vivir en el caribe.... renuncie a todo por lo que una vez luche... pero sobretodo renuncie a la angustia de vivir en una sociedad tan injusta.

Renuncie a vivir como nos han dicho que se tiene que vivir y acepte ser el frijol negro en el arroz por vivir una vida con mas libertad.

¿A donde me fui? Me fui.... ni siquiera yo sé a donde partí, solo me fui a donde la vida me llamara y las oportunidades se me presentaran pero me fui a donde sabia que podría hacer una cosa con mas libertad... me fui a fumar marihuana... a donde fuera legal.

El pais de la hoja de maple me recibió y empece a vivir en libertad... llegue al aeropuerto, tome mi transporte al hotel, vi a mi amiga deje mis cosas y salí a fumar.... salí a la calle... y empece a fumar. Aunque siempre fue mi sueño admito que me mordía la trenza... no sabia si prenderlo así nada mas a la brava... pasaba gente que trabajaba en el hotel, familias y yo trataba de ocultarme... ¿como te quitas la maña de esconderte si lo has hecho por mas de 10 años?

Mi amiga solo decía: goey aquí es legal relax.... y me relaje y lo mejor, a nadie le importo, cualquier mirada ajena iba acompañada de una sonrisa y entendí que muchas cosas podrían pasar en este viaje y muchas cosas podrían pasar después pero no me había equivocado. Estaba donde tenia que estar...

Entonces busque una dulcería... de cannabis obvio... los famosos y hermosos dispensarios.😍🍁

add weed unsplash
add weed unsplash

Disneylandia para marihuanos, admito que cuando llegue, empece a fumar con amigos pero la idea de una tienda en la que se vendiera marihuana era el sueño dorado.

Llegue a una plaza al medio dia, una plaza con todo tipo de comercios en una buena zona. El dispensario una tienda que por fuera parece bastante común, con ventanas verdes y anuncios neon, el nerviosismo de entrar y de saber lo que tenían me acompañó en todo momento pero era algo que iba a pasar, tenia que entrar.

Me introduje como si fuera a comprar pan, una tienda con anaqueles en los que veías los cogollos con su nombre su nivel de THC y los efectos que provocaba cada una, encontré grinders de todo tipo y tamaño, bongs, pipas, vaporizadores y mil cosas que no entendí para que servían, entre creyendo que lo sabia todo y resulto que no sabia nada.

Después de 10 años fumando mis tristes conocimientos eran que había cannabis de la normal y de la chida, que el macho no pega (¡aprendan!) 🤣, que se puede hacer mantequilla; casi estoy segura que jamas vi un cogollo completo, siempre venía aplastada, en cambio en los anaqueles se mostraban flores perfectas, de fotografía. Flores que brillaban de tantos cristales que tenían.

Tantas clases de weed tan diferentes una de la otra, el verde combinado con morados, naranjas, blancos, diamantes perfectos.

Y entonces vino la realidad la compra. De todas las clases que había solo conocía una y pues esa compre “Blue Dream”. 

Mi sueño azul se desvaneció cuando me dijeron que vendían solo 3.5 gramos y yo así de queeee?!? Amigo estoy acostumbrado a comprar dos onzas por quincena y me quieres vender 3.5 grs?!?, despues vi el precio y dije ah si 3.5 grs es perfecto jaja. 

Llegue a mi campamento y me rolé, fueron los mejores 3.5 grs invertidos en mi vida. La calidad de la flor tenia una diferencia enorme a lo que había fumado por 10 años. Tenia un sabor y un olor tan peculiar que podría haberlo usado de perfume. 😲 Sabia q había encontrado mi lugar. Comencé a visitar diferentes dispensarios y me encontré con realidades diferentes. 

Cuando me movi a una ciudad grande, hubo una gran diferencia empezando por que en estas me encontré filas de gente esperando afuera a ser atendidos, pasaban las horas y la fila no terminaba incluso la gente esperaba aun sabiendo que tal vez no alcanzarían a entrar antes que cerrara la tienda. Me encontré con que había seguridad uno o dos dependiendo de que tan grande fuera el local. Pasabas por detectores de metales, mostrabas tu identificación y en algunas ocasiones te hacían firmar una carta responsiva. Una vez pasando los filtros te encontrabas con lineas de cajas registradoras, atras los anaqueles con las flores, pantallas con todas las variedades y precios, sour diesel, mango kusk, skywalker, girl scout cookies, gelato, double sour diesel, mac 1, GMO entre otras tantas que no podría recordar. Todo era una transacción bastante rápida ya que había demasiadas personas esperando pero lo más hermoso era salir de ahí, salir con la mayor de las sonrisas y salir a disfrutar tu compra.

Los efectos: felicidad absoluta, magia mística, amor, vibraciones de paz.

Suena raro y tal vez para los no creyentes o para los que no vibran chido con la weed pero para mí eso fue.

Empece a curar heridas que venia cargando y estaban apagándome.🥺

add weed unsplash
add weed unsplash

Continue mi viaje con rumbo a una de las mecas de Mary Jane. California, el estado donde las oportunidades para los inmigrantes son abundantes, donde la mitad de su población entiende o habla español, el estado de las montañas, las playas, los ríos, bosques y hermosos atardeceres y tanto halago es solo porque es el paraíso de marihuana. Cannafornia o Calinnabis. 🤩😎

Mi primera parada, busque mi hostal deje mis cosas y salí a buscar un dispensario.

No me costo mucho trabajo, a dos cuadras de mi hostal encontré uno con excelentes reseñas.

Misma mecánica, seguridad, identificación y firmar la responsiva. Y ya saben ahí va doña Vergas según ella con todo el “conocimiento adquirido” en un mes jaja. Hice lo propio la compra regular 3.5 gramos de una que había probado y me había gustado, sour diesel. 

Le pregunte al chico que me atendió que dónde podría fumar cerca de ahí, me dijo que a la vuelta encontraría un parque donde estaría con tranquilidad.

Me dirigí envuelta de felicidad a degustar mi preciada adquisición. Mi forma favorita de fumar es en porro, tengo pipas, bongs y otros artefactos para fumar pero lo mío lo mío es el porro. Cuando llegue al parque con toda la emoción de forjarme uno me tope con la sorpresa de que el parque esta lleno de gente sin casa los famosos “homeless”, acampaban alrededor del parque gritando y buscando a la gente que pasaba para obtener dinero y cualquier cosa, muchos de ellos estaban bajo los efectos de estupefacientes horribles.

El temor de que cualquiera pudiera acercarse estaba latente y no por ser clasista pero la realidad es que muchos de ellos padecen de enfermedades mentales combinados con las drogas suelen ponerlos en un modo agresivo.

Decidí no rolar pero ya no podía esperar a fumar, me senté en un árbol a la mitad del parque esperando que nadie me molestara, saqué mi pipa y la rellene un poco decepcionada de no poder fumar un porro y entonces empece a quemar, oh mi Dios! Tres fumadas y yo estaba en el nirvana, abriendo las puertas de un mundo que solo existía en mis sueños y que los excedió por mucho.

Era la bienvenida, a el mundo de una libertad absoluta, no solo de poder fumar sino de vivir sin ataduras ni expectativas que llenar, de poder tomar el tiempo libre donde y cuando quiera. La libertad de quitarme reglas y salir de un sistema que me hacia miserable, me abrió la oportunidad a conocer personas que nutrieron mi mente mi alma y mi corazón. Era el inicio de aprendizaje de un conocimiento que mi alma estaba buscando. 

OMG! Nueva columna, “El camino de María” #420

El camino de María

🍁🤣😎

Por Khio Rym

Mi viaje. Todo viaje tiene un comienzo y el mío comenzó hace treinta y tantos años; cierto que algunas personas tal vez lo considerarían interesante pero no es el viaje del que quiero escribir. Quiero hablar de mi viaje a la paz mental y emocional, no sé si a la felicidad sea la palabra correcta pero se acerca mucho a ese sentimiento. El camino está muy lejos de ser perfecto pero definitivamente es la oportunidad perfecta para “salir” del “sistema”.

Mi viaje de vida puede también no ser tan interesante pero tal vez ayude a que me conozcan un poco más.  Nací en una familia “tradicional”, y lo entrecomillo porque no sé lo que realmente se pueda considerar tradicional y definitivamente el final queda muy lejos de eso. Mis dos padres son profesionistas. Mi madre, un espécimen perfecto de esta sociedad, una sociedad que le enseñó que el “qué dirán” es muy importante, pero que tal vez no le enseñó lo importante de disfrutar la vida. Sin embargo, me mostró cómo sobrevivir dentro de esta rueda y cómo defenderme siempre haciendo el bien y lo correcto. Él, un ranchero que tuvo la curiosidad de explorar la medicina lejos del pueblo pero el pueblo nunca dejó su corazón... Él quizá lo entendía un poco mejor: entendió que la vida es tediosa cuando te ves forzado a entrar a un sistema donde todo funciona siempre y cuando trabajes más, aunque sea a costa de entregar tu libertad.

El viaje nada tiene que ver con ellos pero ellos formaron el carácter para lograrlo. 

 

El viaje consiste en vivir, vivir cada día como si fuera el último; liberarme de la rueda del capitalismo donde somos hormigas trabajando por ilusiones que no existen, ilusiones que nos han grabado en el fondo de nuestro cerebro y que si no son cumplidas resultan en una decepción para los estándares que quién sabe quién asignó. 

Muchos pensarán que soy la típica hippie loca que dejó todo abandonado; la realidad es que sigo teniendo las mismas ganas de triunfar pero sin sentirme parte de una rueda de esclavitud disfrazada de superación.

Busco lo que todos: vivir de lo que te hace feliz y aprovechar cada segundo para sentirme bien. 

¿Qué me hace feliz? Fumar torres enteras de mota. 

Otra vez, no soy la típica hippie loca.... Bueno según yo, ja, ja. Otros tendrán opiniones diferentes pero aún tengo un buen apartamento, pago mis cuentas, me baño casi todos los días y me depilo no porque la sociedad me lo diga, sino porque los pelos me pican.

Pero la motita ha estado para mí desde hace más de diez años, siendo mi compañía en cientos de horas de soledad, horas de depresión, horas de estrés, horas de felicidad y de paz interior... Me ha salvado la vida en dos ocasiones y hace que todo se vibre mejor.

Cada quién tiene la opinión que quiera sobre la marihuana pero esta es mi historia y así es como empezó la mejor parte de mi viaje. La mejor relación que he tenido con algo, la motita me ha enseñado tantas cosas particularmente buenas pero también me ha obligado a ver tan dentro de mí cosas con las que a veces ha sido incómodo lidiar.

El éxito de esta relación creo que fue el inicio de ella: cuando empecé a fumar lo hice con gente que más que drogarse disfrutaba de los beneficios de esta planta y de la manera de entender la vida con ella.

Me rodeé de gente que abría mi mente, me enseñaba cosas maravillosas, interesantes pero sobre todo me daban amor. Un amor en el cual lo sexual no estaba en la mesa... Solo era amor que traspasaba la edad, la cultura y el género... Era amor por la mota, por compartir la felicidad y vibrar con el mundo y la naturaleza, de vibrar con individuos a través de la mente. De compartir ideas, pensamientos positivos y compartir amor y paz. Disfrutar de la música y la comida, de la conversación de un amigo que te ama por lo que eres y por la magia que puede existir dentro de ti.

Desde que la conocí, mi gran sueño: la legalización. Mi trabajo ideal: cultivar y repartir la felicidad que me hacía sentir y por supuesto fumar todo el día. La realidad es que era un sueño muy marihuano, ¿dónde se iba a ver que fuera un trabajo fumar marihuana todo el día?

Mi consuelo fue que pocas veces me hizo falta... Siempre llegó a mí cuando la necesité pero siempre en secreto.

El silencio de ser marihuano ante una sociedad que rechaza la idea de un aliado para abrir tu mente, disfrutar y amar más.

No creo que mi familia sepa qué tan marihuana soy pero tal vez tengan una ligera sospecha... Me ha tomado años hacer la incepción en sus cabezas de que no es mala.

Ciento un poco de orgullo en saber que mi madre empezó un tratamiento con CBD, no solo por mi relación con la planta sino por los beneficios que tendrá ella en su vida.

En mis trabajos siempre fue un tabú, un secreto. Fueron contadas las personas que compartían el amor por maría de la misma manera que yo... Pero cada vez que nos encontrábamos era como si encontraras a tu hermano perdido... tu hermano marihuana. Todo se compartía, todo se rolaba pero en secreto.

Poco a poco perdí la vergüenza y me abrí más al amor... Entendí que no estaba haciendo nada malo ni lastimando a nadie. No, la mota no es el problema del narco, todos lo sabemos, pero insistirán en la criminalización, un tema que es absurdo si quiera mencionar.

Era una mujer responsable de mí misma, trabajando en lo que fuera para sobrevivir, pagando mis cuentas y siendo un buen ciudadano. Entonces, ¿por qué habría que esconderme de algo que amaba y me hacía tan feliz? El resultado: comencé a abrirme con la gente que consideraba tener la capacidad mental de entenderlo desde mi punto de vista, o desde el suyo pero siempre y cuando me respetaran, ya sea que fumaran o no. El respeto y en entendimiento de que no cambiaba nada en mí, en mi persona, en mi comportamiento, en rendimiento y en mi producción como buena hormiga trabajadora.

Jamás falté a mi trabajo por estar marihuana y jamás fue un impedimento para mi crecimiento mental o laboral.

Entonces comprendí que tal vez la relación marihuana y yo estaba destinada a ser. Que quizá algo se abriría en mi camino que me hiciera expresar libremente mi amor por ella.

Incluso mi cumpleaños es solo un día después del día mundial de la motita y como buena marihuana siempre llegando un poco tarde, pero no dejo de pensar que de alguna u otra manera era mi destino.

Entonces hace unos años el país vecino del norte empezó con los diálogos de la legalización.... Todo marihuano sonrió, aunque no fuéramos gringos mandábamos la buena vibra para que lo lograran y lo disfrutaran. Y pasó, se sacaron la lotería y dos estados la descriminalizaron. Y luego México comenzó ciertas pláticas; cuando sucedió lo de los permisos de cultivo personal recibí la llamada de un hermano marihuano, -hermano, ejemplo de éxito de la sociedad, abogado de profesión y trovador de corazón-: fue una llamada para compartir la felicidad y empezar a planear como íbamos a disfrutarla e inclusive, a vivir de ella.

Lo que pasó después ya lo saben: se nos cayó el sueño y nos lo cancelaron. 

Para luego es tarde y cuando el país de la hoja de maple se dio cuenta de las ventajas monetarias de la legalización, decidió aprobarla. Entonces mi sueño ya no parecía tan lejano.

Mi vida se había convertido en un círculo de hacer lo mismo una y otra vez, seguir en esta sociedad, buscar el crecimiento laboral, ser miserable y esperar un resultado diferente... Sí, entiendo que es la definición de estupidez. 

Y ahí me encontré perdida en la estupidez por cumplir con expectativas ajenas.

Desde niña recuerdo siempre haber tenido pensamientos muy diferentes y rechacé tantas normas que la sociedad trataba de imponerme solo por su falta de amor propio y miedo. Cuando tuve un poco más de valor, ya no pude callar y empecé a rebelarme poco a poco, sin dejar de seguir siendo un buen elemento para esta sociedad... Empecé con pensamientos diferentes, con levantar mi voz cuando algo no me parecía correcto, exigir respeto como individuo, empecé a hacer las cosas diferentes a pesar del enojo de mi círculo familiar por decidir no seguir el camino tradicional. 

Mi deseo solo era ser libre.... porque no estaba de acuerdo en la manera en la que esta sociedad era. Me parecía muy injusta, muy hipócrita y muy destructiva. Pero la proscrita siempre fui yo por no quedarme callada aun cuando sabían que tenía la razón.

Luché por mi derecho a no procrear, porque decidí mantener mi libertad, a la sociedad no le gustó.

Me amaban por ser feliz y tener el valor de salirme y luchar por lo mío, pero a la vez me odiaban por lo mismo, me odiaban hasta por sonreír, por viajar sola, por no tener televisión y por poder tener una buena conversación conmigo misma.

Jamás me importó, entendí que el odio que sentían no era por mí, era por su propia incapacidad de hacer las mismas cosas aunque realmente las desearan.

Y entonces, renuncié a todo y me fui.

🍁🖖😎

Social Share Buttons and Icons powered by Ultimatelysocial