Café Cargado

OMG! Celular vs libros

Café Cargado

☕️📱🆚📚

 

Por Carlos Rippol   [email protected]

Te levantas tarde aunque no te desvelaste. Te sientes descansado: tu mente y tu cuerpo están frescos. Lo primero que haces es abrigarte. Te pones tu sudadera nueva, esa que tiene estampada la calavera de The Punisher y que llevas muchos días usando. Después del baño vas directamente a la cocina a tomar agua y a poner la cafeína necesaria para terminar de despertar.

Pones en marcha tu cafetera, tu fiel e incansable cafetera Taurus, esa marca que desde ahora vas a recomendar si alguien te pregunta qué cafetera recomiendas. Luego vas al sillón a esperar a que el café esté listo. El Pekas, que te ha seguido desde que te levantaste, aprovecha para subirse en tus piernas. Quiere que lo acaricies, como siempre. Y lo haces gustoso, como siempre.

Después el Pekas se acurruca en otro sillón y tú tomas tu teléfono para entrar a Twitter y ver las noticias, pero te arrepientes. Recuerdas que te prometiste no perder tanto tiempo en el celular. Así que lo pones en la mesa del comedor para alejarlo, para no caer en la tentación y librarte del mal.

Buscas un libro, tienes tantos libros por leer, y ves uno de Vallejo, otro de Villoro y más allá uno de Anderson. Los pones delante de ti y no te decides. Te llega el primer aroma del café recién hecho. Piensas en lo bien que huele el café Illy y en que vale la pena aunque sea el más caro de los que venden en el súper. Dejas los libros y vas a servirte una taza. El Pekas te sigue como una sombra. Te sirves despacio tu primera taza de café para no derramar ni una gota.

Antes de regresar al sillón das tu primer sorbo. A toda madre. Pasas por el comedor y ves tu celular. Te detienes un momento delante de él para dar otro sorbo y te preguntas si no te estarás perdiendo de algo interesante. De alguna información urgente, vital, o de algún chisme contado sin pudor y con detalles en OMG!, pero no, te sigues de largo rumbo al sillón.

Vuelves a mirar los libros. Aún no te decides. Das otro sorbo al café y entonces recuerdas que la lectura que has disfrutado últimamente no está en papel. Te levantas a tomar tu celular y ya no te sientes culpable. 🤔

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